Domingo, 15 de enero de 2012
Publicado por GEGM_81 @ 15:06
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MISA PARA LA DELEGACIÓN DE LOS SINDICATOS POLACOS

HOMILÍA DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II

Capilla del apartamento pontificio
Domingo 18 de enero de 1981

 



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"Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad". La Iglesia pone hoy estas palabras del Profeta en labios de Cristo, que se detiene en las riberas del Jordán para dar comienzo a su misión de realizar la voluntad del Padre. La liturgia de hoy nos presenta una vez más la revelación de Jesús en el Jordán. Pues apenas llega a la orilla de este río, donde Juan predicaba el bautismo de penitencia, invitaba a la conversión y bautizaba con agua, el mismo Juan lo señala con la mano diciendo: "Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo". Con estas palabras lo dijo todo, todo lo que se puede decir de Cristo hoy y mañana; porque aquello era sólo el comienzo, ya que Jesús había llegado al Jordán como un desconocido. Como Cordero de Dios se iba a revelar al final de su misión, pero Juan ya lo proclamó tal señalándolo con la mano: "Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo". Y precisamente entonces, cuando Jesús llega al río para hacer la voluntad del Padre, se realiza la revelación o, mejor, se confirma la revelación del Niño a quien no recibieron los "suyos", a quien nadie reconoció, a no ser su Madre, José, los pastores, los Reyes Magos venidos de Oriente; nadie más; la revelación del Niño nacido en Belén como Mesías que llega al Jordán para hacer la voluntad del Padre. El Padre mismo le rinde testimonio entonces; sobre cuantos se habían congregado a orillas del Jordán se oye una voz: "Este es mi Hijo muy amado en quien tengo mis complacencias". Y el Espíritu Santo le rinde testimonio, el mismo Espíritu que Juan había anunciado: "El os bautizará con Espíritu Santo", os inmergirá en el Espíritu Santo, en Dios vivo, como yo os bautizo con agua. En conexión con el tema principal de la liturgia del domingo pasado, la liturgia de hoy confirma la revelación de Jesucristo en el Jordán, y al mismo tiempo nos participa a nosotros esta revelación de Jesucristo.

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Viernes, 06 de enero de 2012
Publicado por GEGM_81 @ 16:40  | Navidad
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HOMILÍA DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II
DURANTE LA ORDENACIÓN EPISCOPAL


Solemnidad de la Epifanía del Señor
Domingo 6 de enero de 1980




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1. "... ofrecieron sus dones...".

Con este gesto los tres Reyes Magos del Oriente realizaron la finalidad de su viaje. El les condujo por los caminos de esas tierras hacia las que también los acontecimientos actuales llevan frecuentemente nuestra atención. Para los tres Reyes Magos la guía en estos caminos fue la estrella misteriosa "que habían visto en Oriente" (Mt 2, 9), y que "les precedía, hasta que llegada encima del lugar en que estaba el Niño, se detuvo" (Mt 2, 9). A este Niño precisamente vinieron esos hombres únicos, llamados de fuera del círculo del Pueblo elegido hacia los caminos de la historia de este Pueblo. La historia de Israel les había dado la orden de detenerse en Jerusalén y preguntar ante Herodes: ¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer?" (Mt 2, 2). Efectivamente, los caminos de la historia de Israel habían sido marcados por Dios, y por esto era necesario buscarle en los libros de los profetas: esto es, de aquellos que habían hablado en nombre de Dios al Pueblo sobre su vocación especial. Y la vocación del Pueblo de la Alianza fue precisamente Aquel a quien conducía el camino de los Reyes Magos de Oriente. Apenas hubieron preguntado a Herodes, éste no tuvo duda alguna de quién —y de qué rey—se trataba, porque, como leemos, "reuniendo a todos los príncipes de los sacerdotes y a los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Mesías" (Mt 2, 4). [...]


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Tags: Epifania, Reyes Magos, Oriente