S?bado, 06 de octubre de 2012
Publicado por GEGM_81 @ 4:55  | Santos
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Imagen de Jesús Misericordioso

JUAN PABLO II, EL PAPA DE LA DIVINA MISERICORDIA

Juan Pablo II ha sido un infatigable Apóstol de la Misericordia de Dios, asociada con su papado. Correspondió a Karol Wojtyla, en 1965, como Arzobispo de Cracovia, iniciar el proceso informativo diocesano de Sor Faustina, fallecida en 1938. Y concluirlo en 1967, siendo ya Cardenal. Este proceso supuso un profundo estudio teológico sobre el manuscrito original del Diario de la religiosa cuya difusión había sido prohibida por el Vaticano desde 1959, como medida de prudencia ante las inexactas y confusas traducciones que circulaban, por no haber estado el texto original disponible por el régimen político imperante en Polonia. Karol Wojtyla , a inicios de 1978, recomendó al Vaticano revocar la prohibición de su difusión. Seis meses después de acogida la recomendación, éste ascendería al trono de San Pedro. “El mensaje de la Divina Misericordia siempre ha estado muy cercano y es muy estimado por mí, y él, en cierto sentido, ha forjado la imagen de este pontificado” afirmó el Papa ante la tumba de Sor Faustina en 1997. Su segunda encíclica papal, dada en 1980, fue Rico en Misericordia, la cual el Papa relacionaría públicamente con Santa Faustina. El Santo Padre escogió el segundo domingo de Pascua del año 1993 para beatificar a Sor Faustina y volvió a escoger esta fecha, para canonizarla en el Año Jubilar 2000 e instituir el Domingo de la Divina Misericordia, la fecha especificada por Cristo para su festividad anual. En el 2002, después de enriquecer la celebración del Domingo de la Divina Misericordia con indulgencias, el Papa realizó el último viaje a su tierra natal. El lema y proclama del viaje fue Dios, Rico en Misericordia. Afirmó: “aquí, en Cracovia, en Lagiewniki, esta verdad tuvo su revelación particular. Desde aquí, gracias al humilde servicio de una insólita testigo, Santa Faustina, resuena el mensaje evangélico del Amor Misericordioso de Dios”. En ese viaje, consagró el nuevo Santuario Mundial a la Divina Misericordia y a la vez el mundo entero a la Divina Misericordia, ocasión en la que afirmó: “Es preciso transmitir al mundo este fuego de la misericordia. En la Misericordia de Dios el mundo encontrará la paz, y el hombre, la felicidad”. Juan Pablo II reconoció la profundidad y riqueza espiritual contenida en el mensaje de la Divina Misericordia, cuya devoción nos lleva a la esencia misma del cristianismo. Dios es amor y misericordia. Cristo es el amor y la misericordia encarnados. El Corazón de Cristo es la fuente misma del amor y de la misericordia. Esta es la esencia del mensaje de la Divina Misericordia que Cristo quiso hacer llegar al mundo por medio de Santa Faustina, y que el Papa Juan Pablo II, como Sumo Pontífice, validó y se esforzó por transmitir, y hacer comprender, a su Iglesia. La fecha escogida por Dios para llamar ante su presencia a Juan Pablo II constituye un mensaje muy elocuente para la humanidad, y un merecido premio para este infatigable Apóstol de la Divina Misericordia. Fue la noche del sábado de la octava de Pascua, justo cuando la Iglesia Católica iniciaba en el mundo entero, la celebración del Domingo de la Divina Misericordia. El Papa participó, en su lecho de muerte, en su última celebración eucarística sobre esta tierra: la del Domingo de la Divina Misericordia, en la intimidad de su habitación pocos minutos antes de su partida.

El mismo sábado por la noche fue recibida en Polonia una comunicación del Santo Padre preparada para su tierra natal, solicitando no dejar de celebrar la Fiesta del Domingo de la Divina Misericordia. El domingo, en la Plaza de San Pedro, fue leído un mensaje que el Papa había dejado preparado para los festejantes de la Divina Misericordia. “El Señor resucitado ofrece en don su amor que perdona, reconcilia y reabre el alma a la esperanza. Este misterio de amor está al centro de la hodierna liturgia del Domingo in albis, dedicado al culto de la Divina Misericordia. A la humanidad, al tiempo que parece perdida y dominada por el poder del mal, del egoísmo y del miedo, el Señor resucitado ofrece en don su amor que perdona, reconcilia y reabre el alma a la esperanza. Es amor que convierte los corazones y dona la paz. ¡Cuánta necesidad tiene el mundo de comprender y de acoger la Divina Misericordia!. Aquellas llagas dolorosas, que ocho días después hizo tocar al incrédulo Tomás, revelan la Misericordia de Dios, que ‘ha amado tanto al mundo hasta dar a su Hijo Unigénito. Señor, que con tu muerte y resurrección revelas el amor del Padre, nosotros creemos en Ti y con confianza repetimos hoy: ¡Jesús, en Ti confio!, ten misericordia de nosotros y del mundo entero. Que ayudados por María podamos comprender el sentido verdadero del gozo pascual, que se funda en esta certeza: Aquel que la Virgen ha llevado en su seno, que ha sufrido y ha muerto por nosotros, ha verdaderamente resucitado. ¡Aleluya!”. El Cardenal Joseph Ratzinger, Decano del Colegio Cardenalicio y futuro Papa Benedicto XVI, dijo durante la homilía del funeral de Juan Pablo II: “El interpretó (Juan Pablo II) para nosotros el misterio pascual como misterio de la Divina Misericordia. Escribe en su último libro: El límite impuesto al mal es, en definitiva, la Divina Misericordia” (Memoria e Identidad, pág. 70).

Santa María Faustina

Santa Faustina

1 - BIOGRAFIA DE SANTA MARÍA FAUSTINA KOWALSKA

Siempre que hay una crisis de naturaleza espiritual, social, o política, que ha amenazado al ser humano, Dios ha elevado visionarios para ayudar a que la gente sobreviva a este acontecimiento y lo profetice. Recordando algunos: Francisco de Asís, Catalina de Siena, Juana de Arco, Margarita María Alacoque, Bernardette de Lourdes y Teresa de Lisieux. En el siglo XX para contrarrestar el ateísmo, el materialismo, y el humanismo, Dios envió a la Virgen María a tres niños de Fátima; y cuando Hitler ascendía al poder, el mismo Jesús se apareció desde los años 1931 a 1938, a una campesina polaca, la Hermana Faustina. Santa Faustina Kowalska, figura hoy entre los santos más conocidos de la Iglesia. Por medio de ella Jesucristo, Rey de Misericordia, comunicó al mundo el gran mensaje de la Divina Misericordia, fuente de salvación y gracias para todos los hombres, y mostró el modelo de perfección de la vida cristiana basado en la confianza en Dios y en la actitud de misericordia hacia el prójimo. [...]


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Tags: santa faustina, divina misericordia