Jueves, 12 de agosto de 2010
Publicado por GEGM_81 @ 22:45  | Virgen Mar?a
Comentarios (0)  | Enviar

SOLEMNIDAD DE LA ASUNCI?N

HOMIL?A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II

Parroquia de Castelgandolfo
Viernes 15 de agosto de 1980

?

1. ?La Asunci?n de Mar?a! (C?ntico antes del Evangelio).

"?Alegr?monos todos en el Se?or!" (Ant?fona de entrada).

(...).

2. Verdaderamente, resultar?a dif?cil encontrar un momento en que Mar?a hubiera podido pronunciar con mayor arrebato las palabras pronunciadas una vez despu?s de la Anunciaci?n, cuando, hecha Madre virginal del Hijo de Dios, visit? la casa de Zacar?as para atender a Isabel:

"Mi alma engrandece al Se?or... / porque ha hecho en m? maravillas el Poderoso, / cuyo nombre es santo" (Lc 46, 49).

Si estas palabras tuvieron su motivo, pleno y superabundante, sobre la boca de Mar?a cuando Ella, Inmaculada, se convirti? en Madre del Verbo Eterno, hoy alcanzan la cumbre definitiva. Mar?a que, gracias a su fe (realzada por Isabel) entr? en aquel momento, todav?a bajo el velo del misterio, en el tabern?culo de la Sant?sima Trinidad, hoy entra en la Morada eterna, en plena intimidad con el Padre, con el Hijo y con el Esp?ritu Santo, en la visi?n beat?fica, "cara a cara". Y esa visi?n, como inagotable fuente del amor perfecto, colma todo su ser con la plenitud de la gloria y de la felicidad. As?, pues, la Asunci?n es, al mismo tiempo, el "coronamiento" de toda la vida de Mar?a, de su vocaci?n ?nica, entre todos los miembros de la humanidad, para ser la Madre de Dios. Es el "coronamiento" de la fe que Ella, "llena de gracia", demostr? durante la Anunciaci?n y que Isabel, su pariente, subray? y exalt? durante la Visitaci?n.

Verdaderamente podemos repetir hoy, siguiendo el Apocalipsis: ?Se abri? el templo de Dios que est? en el cielo, y dejose ver el arca del Testamento en su templo... O? una gran voz en el cielo que dec?a: "Ahora llega la salvaci?n, el poder, el reino de nuestro Dios y la autoridad de su Cristo"? (Ap 11, 19; 12, 10).

El Reino de Dios en Aquella que siempre dese? ser solamente "la esclava del Se?or". La potencia de su Ungido, es decir, de Cristo, la potencia del amor que El trajo sobre la tierra como un fuego (cf. Le 12, 49); la potencia revelada en la glorificaci?n de la que, mediante su "f?at", le hizo posible venir a esta tierra, hacerse hombre; la potencia revelada en la glorificaci?n de la Inmaculada, en la glorificaci?n de su propia Madre.

3. "Cristo ha resucitado de entre los muertos como primicias de los que duermen. Porque como por un hombre vino la muerte, tambi?n por un hombre vino la resurrecci?n de los muertos. Pues as? como en Ad?n mueren lodos, as? tambi?n en Cristo ser?n todos vivificados. Pero cada uno en su propio rango; las primicias, Cristo; luego, los de Cristo, cuando El venga" (1 Cor 15, 20-23).

La Asunci?n de Mar?a es un especial don del Resucitado a su Madre. Si, en efecto, "los que son de Cristo", recibir?n la vida "cuando El venga", he aqu? que es justo y comprensible que esa participaci?n en la victoria sobre la muerte sea experimentada en primer lugar por Ella, la Madre; Ella, que es "de Cristo", de modo m?s pleno, ya que, efectivamente, El pertenece a Ella, como el hijo a la madre. Y Ella pertenece a El; es, en modo especial, "de Cristo", porque fue amada y redimida de forma totalmente singular. La que, en su propia concepci?n humana, fue Inmaculada ?es decir, libre de pecado, cuya consecuencia es la muerte?, por el mismo hecho, ?no deb?a ser libre de la muerte, que es consecuencia del pecado? Esa "venida" de Cristo, de que habla el Ap?stol en la segunda lectura de hoy, ?no "deb?a" acaso cumplirse, en este ?nico caso de modo excepcional, por decirlo as?, "inmediatamente", es decir, en el momento de la conclusi?n de la vida terrestre? ?Para Ella, repito, en la cual se hab?a cumplido su primera "venida" en Nazaret y en la noche de Bel?n? De ah? que ese final de la vida que para todos los hombres es la muerte, en el caso de Mar?a la Tradici?n lo llama m?s bien dormici?n.

"Assumpta est Mar?a in caelum, gaudent Angel?! Et gaudet Ecclesia!"

4. Para nosotros la solemnidad de hoy es como una continuaci?n de la Pascua; de la Resurrecci?n y de la Ascensi?n del Se?or. Y es, al mismo tiempo, el signo y la fuente de la esperanza de la vida eterna y de la futura resurrecci?n. Acerca de ese signo leemos en el Apocalipsis de San Juan:

"Y fue vista en el cielo una se?al grande: una mujer envuelta en el sol, y la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas" (Ap 12. 1).

Y?aunque nuestra vida sobre la tierra se desarrolle, constantemente, en la tensi?n de esa lucha entre el Drag?n y la Mujer, de que habla el mismo libro de la Santa Escritura; aunque estemos diariamente sometidos a la lucha entre el bien y el mal, en la que el hombre participa desde el pecado original ?es decir, desde el d?a en que comi? "del ?rbol del conocimiento del bien y del mal", como leemos en el libro del G?nesis (2, 17; 3, 12)?; aunque esa lucha adquiera a veces formas peligrosas y espantosas, sin embargo, ese signo de la esperanza permanece y se renueva constantemente en la fe de la Iglesia.

Y?la festividad de hoy nos permite mirar ese signo, el gran signo de la econom?a divina de la salvaci?n, confiadamente y con alegr?a mucho mayor.

Nos permite esperar ese signo de victoria, de no sucumbir, en definitiva, al mal y al pecado, en espera del d?a en que todo ser? cumplido por Aquel que trajo la victoria sobre la muerte: el Hijo de Mar?a. Entonces El "entregar? a Dios Padre el Reino, cuando haya destruido todo principado, toda potestad y todo poder" (1 Cor 15, 24) y pondr? todos los enemigos bajo sus pies y aniquilar?, como ?ltimo enemigo, a la muerte (cf. 1 Cor 15, 25).

Queridos hermanos y hermanas: ?participemos con alegr?a en la Eucarist?a de hoy! Recibamos con confianza el Cuerpo de Cristo, acord?ndonos de sus palabras: "El que come mi carne y bebe mi sangre tiene la vida eterna y yo le resucitar? en el ?ltimo d?a" (Jn 6, 54).

Y?veneremos hoy a la que dio a Cristo nuestro cuerpo humano: la Inmaculada y Asunta al cielo, ?que es la Esposa del Esp?ritu Santo y nuestra Madre!


Tags: virgen, maria, asuncion, fiesta

Comentarios