Domingo, 12 de diciembre de 2010
Publicado por GEGM_81 @ 15:49  | Santos
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VIAJE APOST?LICO DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II
A
TORONTO, CIUDAD DE GUATEMALA Y CIUDAD DE M?XICO

CANONIZACI?N DE JUAN DIEGO CUAUHTLATOATZIN

HOMIL?A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II

Ciudad de M?xico, Mi?rcoles 31 de julio de 2002

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1. ??Yo te alabo, Padre, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! ?Gracias, Padre, porque as? te ha parecido bien!? (Mt 11, 25).

Queridos hermanos y hermanas: Estas palabras de Jes?s en el evangelio de hoy son para nosotros una invitaci?n especial a alabar y dar gracias a Dios por el don del primer santo ind?gena del Continente americano.

Con gran gozo he peregrinado hasta esta Bas?lica de Guadalupe, coraz?n mariano de M?xico y de Am?rica, para proclamar la santidad de Juan Diego Cuauhtlatoatzin, el indio sencillo y humilde que contempl? el rostro dulce y sereno de la Virgen del Tepeyac, tan querido por los pueblos de M?xico.

2. Agradezco las amables palabras que me ha dirigido el Se?or Cardenal Norberto Rivera Carrera, Arzobispo de M?xico, as? como la calurosa hospitalidad de los hombres y mujeres de esta Arquidi?cesis Primada: para todos mi saludo cordial. Saludo tambi?n con afecto al Cardenal Ernesto Corripio Ahumada, Arzobispo em?rito de M?xico y a los dem?s Cardenales, a los Obispos mexicanos, de Am?rica, de Filipinas y de otros lugares del mundo. Asimismo, agradezco particularmente al Se?or Presidente y a las Autoridades civiles su presencia en esta celebraci?n.?

Dirijo hoy un saludo muy entra?able a los numerosos ind?genas venidos de las diferentes regiones del Pa?s, representantes de las diversas etnias y culturas que integran la rica y pluriforme realidad mexicana. El Papa les expresa su cercan?a, su profundo respeto y admiraci?n, y los recibe fraternalmente en el nombre del Se?or.

3. ?C?mo era Juan Diego? ?Por qu? Dios se fij? en ?l? El libro del Eclesi?stico, como hemos escuchado, nos ense?a que s?lo Dios ?es poderoso y s?lo los humildes le dan gloria? (3, 20). Tambi?n las palabras de San Pablo proclamadas en esta celebraci?n iluminan este modo divino de actuar la salvaci?n: ?Dios ha elegido a los insignificantes y despreciados del mundo; de manera que nadie pueda presumir delante de Dios? (1 Co 1, 28.29).

Es conmovedor leer los relatos guadalupanos, escritos con delicadeza y empapados de ternura. En ellos la Virgen Mar?a, la esclava ?que glorifica al Se?or? (Lc 1, 46), se manifiesta a Juan Diego como la Madre del verdadero Dios. Ella le regala, como se?al, unas rosas preciosas y ?l, al mostrarlas al Obispo, descubre grabada en su tilma la bendita imagen de Nuestra Se?ora.

?El acontecimiento guadalupano -como ha se?alado el Episcopado Mexicano- signific? el comienzo de la evangelizaci?n con una vitalidad que rebas? toda expectativa. El mensaje de Cristo a trav?s de su Madre tom? los elementos centrales de la cultura ind?gena, los purific? y les dio el definitivo sentido de salvaci?n? (14.05.2002, n. 8). As? pues, Guadalupe y Juan Diego tienen un hondo sentido eclesial y misionero y son un modelo de evangelizaci?n perfectamente inculturada.

4. ?Desde el cielo el Se?or, atentamente, mira a todos los hombres? (Sal 32, 13), hemos recitado con el salmista, confesando una vez m?s nuestra fe en Dios, que no repara en distinciones de raza o de cultura. Juan Diego, al acoger el mensaje cristiano sin renunciar a su identidad ind?gena, descubri? la profunda verdad de la nueva humanidad, en la que todos est?n llamados a ser hijos de Dios en Cristo. As? facilit? el encuentro fecundo de dos mundos y se convirti? en protagonista de la nueva identidad mexicana, ?ntimamente unida a la Virgen de Guadalupe, cuyo rostro mestizo expresa su maternidad espiritual que abraza a todos los mexicanos. Por ello, el testimonio de su vida debe seguir impulsando la construcci?n de la naci?n mexicana, promover la fraternidad entre todos sus hijos y favorecer cada vez m?s la reconciliaci?n de M?xico con sus or?genes, sus valores y tradiciones.

Esta noble tarea de edificar un M?xico mejor, m?s justo y solidario, requiere la colaboraci?n de todos. En particular es necesario apoyar hoy a los ind?genas en sus leg?timas aspiraciones, respetando y defendiendo los aut?nticos valores de cada grupo ?tnico. ?M?xico necesita a sus ind?genas y los ind?genas necesitan a M?xico!

Amados hermanos y hermanas de todas las etnias de M?xico y Am?rica, al ensalzar hoy la figura del indio Juan Diego, deseo expresarles la cercan?a de la Iglesia y del Papa hacia todos ustedes, abraz?ndolos con amor y anim?ndolos a superar con esperanza las dif?ciles situaciones que atraviesan.?

5. En este momento decisivo de la historia de M?xico, cruzado ya el umbral del nuevo milenio, encomiendo a la valiosa intercesi?n de San Juan Diego los gozos y esperanzas, los temores y angustias del querido pueblo mexicano, que llevo tan adentro de mi coraz?n.

?Bendito Juan Diego, indio bueno y cristiano, a quien el pueblo sencillo ha tenido siempre por var?n santo! Te pedimos que acompa?es a la Iglesia que peregrina en M?xico, para que cada d?a sea m?s evangelizadora y misionera. Alienta a los Obispos, sost?n a los sacerdotes, suscita nuevas y santas vocaciones, ayuda a todos los que entregan su vida a la causa de Cristo y a la extensi?n de su Reino.

?Dichoso Juan Diego, hombre fiel y verdadero! Te encomendamos a nuestros hermanos y hermanas laicos, para que, sinti?ndose llamados a la santidad, impregnen todos los ?mbitos de la vida social con el esp?ritu evang?lico. Bendice a las familias, fortalece a los esposos en su matrimonio, apoya los desvelos de los padres por educar cristianamente a sus hijos. Mira propicio el dolor de los que sufren en su cuerpo o en su esp?ritu, de cuantos padecen pobreza, soledad, marginaci?n o ignorancia. Que todos, gobernantes y s?bditos, act?en siempre seg?n las exigencias de la justicia y el respeto de la dignidad de cada hombre, para que as? se consolide la paz.

?Amado Juan Diego, ?el ?guila que habla?! Ens??anos el camino que lleva a la Virgen Morena del Tepeyac, para que Ella nos reciba en lo ?ntimo de su coraz?n, pues Ella es la Madre amorosa y compasiva que nos gu?a hasta el verdadero Dios. Am?n.

Antes de impartir la bendici?n, el Vicario de Cristo dirigi? las siguientes palabras:?

Al concluir esta canonizaci?n de Juan Diego, deseo renovar el saludo a todos los que hab?is podido participar, algunos desde esta bas?lica, otros desde los aleda?os y muchos m?s a trav?s de la radio y la televisi?n. Agradezco de coraz?n el afecto de cuantos he encontrado en las calles que he recorrido. En el nuevo santo ten?is el maravilloso ejemplo de un hombre de bien, recto de costumbres, leal hijo de la Iglesia, d?cil a los pastores, amante de la Virgen, buen disc?pulo de Jes?s. Que sea modelo para vosotros que tanto lo am?is, y que ?l interceda por M?xico para que sea siempre fiel. Llevad a todos el mensaje de esta celebraci?n y el saludo y el afecto del Papa a todos los mexicanos.


Tags: Juan Diego, Virgen de Guadalupe

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