Lunes, 18 de abril de 2011
Publicado por GEGM_81 @ 5:23  | Cuaresma/Pascua
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HOMIL?A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II
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Domingo de Ramos, 5 de abril? de 1998

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domingo de ramos

1. "?Bendito el rey que viene en nombre del Se?or!" (Lc 19, 38).

El domingo de Ramos nos hace revivir la entrada de Jes?s en Jerusal?n, cuando se acercaba la celebraci?n de la Pascua. El pasaje evang?lico nos lo ha presentado mientras entra en la ciudad rodeado por una multitud jubilosa. Puede decirse que, aquel d?a, llegaron a su punto culminante las expectativas de Israel con respecto al Mes?as. Eran expectativas alimentadas por las palabras de los antiguos profetas y confirmadas por Jes?s de Nazaret con su ense?anza y, especialmente, con los signos que hab?a realizado.

A los fariseos, que le ped?an que hiciera callar a la multitud, Jes?s les respondi?: "Si estos callan, gritar?n las piedras" (Lc 19, 40). Se refer?a, en particular, a las paredes del templo de Jerusal?n, construido con vistas a la venida del Mes?as y reconstruido con gran esmero despu?s de haber sido destruido en el momento de la deportaci?n a Babilonia. El recuerdo de la destrucci?n y reconstrucci?n del templo segu?a vivo en la conciencia de Israel, y Jes?s hac?a referencia a ese recuerdo, cuando afirmaba: "Destruid este templo y en tres d?as lo levantar?" (Jn 2, 19). As? como el antiguo templo de Jerusal?n fue destruido y reconstruido, as? tambi?n el templo nuevo y perfecto del cuerpo de Jes?s deb?a morir en la cruz y resucitar al tercer d?a (cf. Jn 2, 21-22).

2. Al entrar en Jerusal?n, Jes?s sabe, sin embargo, que el j?bilo de la multitud lo introduce en el coraz?n del "misterio" de la salvaci?n. Es consciente de que va al encuentro de la muerte y no recibir? una corona real, sino una corona de espinas.

Las lecturas de la celebraci?n de hoy aluden al sufrimiento del Mes?as y llegan a su punto culminante en la descripci?n que el evangelista san Lucas hace en la narraci?n de la pasi?n. Este inefable misterio de dolor y de amor lo proponen el profeta Isa?as, considerado como el evangelista del Antiguo Testamento, el Salmo responsorial y el estribillo que acabamos de cantar: "Dios m?o, Dios m?o, ?por qu? me has abandonado?". Lo repite san Pablo en la carta a los Filipenses, en la que se inspira la aclamaci?n que nos acompa?ar? durante el "Triduo sacro": "Cristo, por nosotros, se someti? incluso a la muerte, y una muerte de cruz" (cf. Flp 2, 8). En la Vigilia pascual a?adiremos: "Por eso, Dios lo levant? sobre todo, y le concedi? el nombre sobre todo nombre" (Flp 2, 9).

La Iglesia, en la celebraci?n eucar?stica, todos los d?as conmemora la pasi?n, la muerte y la resurrecci?n del Se?or: "Anunciamos tu muerte ?dicen los fieles despu?s de la consagraci?n?, proclamamos tu resurrecci?n. ?Ven, Se?or Jes?s!".

3. Desde hace m?s de diez a?os, el domingo de Ramos se ha convertido en una esperada cita para la celebraci?n de la Jornada mundial de la juventud. El hecho de que la Iglesia dirija precisamente en este d?a su particular atenci?n a los j?venes es, de por s?, muy elocuente. Y no s?lo porque hace dos mil a?os fueron los j?venes ?pueri Hebraeorum? quienes acompa?aron con j?bilo a Cristo en su entrada triunfal en Jerusal?n; sino tambi?n, y sobre todo, porque, al cabo de veinte siglos de historia cristiana, los j?venes, guiados por su sensibilidad y por una certera intuici?n, descubren en la liturgia del domingo de Ramos un mensaje dirigido a cada uno de ellos.

Queridos j?venes, a vosotros se os propone nuevamente hoy el mensaje de la cruz. A vosotros, que ser?is los adultos del tercer milenio, se os encomienda esta cruz que, dentro de poco, un grupo de j?venes franceses entregar? a una representaci?n de la juventud de Roma y de Italia. De Roma a Buenos Aires; de Buenos Aires a Santiago de Compostela; de Santiago de Compostela a Cz?stochowa; de Jasna G?ra a Denver; de Denver a Manila; de Manila a Par?s, esta cruz ha peregrinado con los j?venes de un pa?s a otro, de un continente a otro. Vuestra opci?n, j?venes cristianos, es clara: descubrir en la cruz de Cristo el sentido de vuestra existencia y la fuente de vuestro entusiasmo misionero.

A partir de hoy peregrinar? por las di?cesis de Italia, hasta la Jornada mundial de la juventud del a?o 2000, que se celebrar? aqu?, en Roma, con ocasi?n del gran jubileo. Luego, con la llegada del nuevo milenio, reanudar? su camino por el mundo entero, mostrando de ese modo que la cruz camina con los j?venes, y que los j?venes caminan con la cruz.

4. ?C?mo no dar gracias a Dios por esta singular alianza que une a los j?venes creyentes! En este momento quisiera dar las gracias a todos los que, guiando a los j?venes en esta iniciativa providencial, han contribuido a la gran peregrinaci?n de la cruz por los caminos del mundo. Recuerdo con afecto y gratitud especialmente al amad?simo cardenal Eduardo Pironio, que falleci? recientemente. Estuvo presente y presidi? muchas celebraciones de la Jornada mundial de la juventud. Que el Se?or lo colme de las recompensas celestiales prometidas a los servidores buenos y fieles.

Mientras, dentro de poco, la cruz pasar? idealmente de Par?s a Roma, permitid que el Obispo de esta ciudad exclame con la liturgia: Ave crux, spes unica! ?Te saludamos, oh cruz santa! En ti viene a nosotros aquel que en Jerusal?n, hace veinte siglos, fue aclamado por otros j?venes y por la multitud: "Bendito el que viene en nombre del Se?or".

Todos nos unimos a este canto, repitiendo: ?Bendito el que viene en nombre del Se?or!

?S?! Bendito eres t?, oh Cristo, que tambi?n hoy vienes a nosotros con tu mensaje de amor y de vida. Y bendita es tu santa cruz, de la que brota la salvaci?n del mundo, ayer, hoy y siempre. Ave crux! ?Alabado sea Jesucristo!

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Tags: Domingo de Ramos, Semana Santa, Pascua, Juan Pablo II

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