S?bado, 16 de julio de 2011
Publicado por GEGM_81 @ 18:48  | Virgen Mar?a
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Enrique Llamas, OCD, Revista Miriam

Fuente: http://www.mariologia.org/reflexionesmarianas83.htm?

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El Papa Juan Pablo II ha sido siempre un enamorado de la Virgen, desde su infancia. La Virgen Mar?a ha desempe?ado providencialmente un papel decisivo en su vida. Ha sido un entusiasta propagandista, un ap?stol din?mico y un devoto ferviente de todo lo que se refiere a la Madre de Dios. En las diversas etapas de su vida: en su infancia y juventud, durante los a?os de su ministerio sacerdotal apenas estrenado, m?s tarde siendo Arzobispo de Cracovia y Cardenal de la Iglesia, y durante el largo periodo de su Pontificado la Virgen Mar?a ha ocupado siempre un puesto especial y prioritario en su apostolado y en su magisterio.
Los emblemas de su escudo pontificio: una + con una M may?scula, y el lema Totus tuus indican que tiene consagradas toda su actividad y su misma vida al servicio de la Virgen Mar?a. Un largo rosario de datos y de an?cdotas marianas nos confirma en esto. La Virgen Mar?a ha estado presente siempre en su vida y en los momentos m?s importantes de su actividad apost?lica. Lo ha reconocido y testimoniado ?l mismo en m?s de una ocasi?n.
Su devoci?n a la Virgen del Carmen y a su Escapulario se inscribe dentro de su esp?ritu y de su talante enteramente mariano, y dentro del marco de su devoci?n a la Virgen, en toda su univer-salidad, en lo que Ella es y significa en la historia de la salvaci?n y en la vida de la Iglesia, sin excepciones ni reducciones, ni discriminaciones diferenciales: Totus tuus.
?Tiene el Papa preferencias por algunas advocaciones marianas, por algunas im?genes de la Virgen, por algunos misterios de su vida?... Tal vez. Sin hacer de menos a las dem?s, ?l ha manifestado en ocasiones preferencias por algunas formas de devoci?n. Por ejemplo: por el Rosario. "El Rosasario -confes? ?l mismo- es mi oraci?n predilecta.?Maravillosa devoci?n!" (Mi Dec?logo para el tercer Milenio", Madrid, PPC., l994, p. 79). Algo parecido podemos decir de su devoci?n a la Virgen del Carmen, la Madre y Reina, la "Flos Carmeli" que le acompa?a desde su ni?ez.

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El Papa, devoto de la Virgen del Carmen desde que era ni?o.

Se han publicado ya numerosas semblanzas biogr?ficas del Papa Juan Pablo II.
Algunos autores han querido escribir verdaderas biograf?as. Otros recorren las secuencias de su vida en un estilo de cr?nicas de car?cter period?stico. Y sorprende que muchos pasan por alto, o tocan de una forma meramente superficial este aspecto de su devoci?n mariana, que fue determinante en su vida.
Hay que llenar esos silencios. Como es sabido, el Papa naci? el l8 de mayo de l920 en Wadowice, una poblaci?n no muy populosa, asentada al sur de Polonia, cerca de Cracovia, mirando hacia Occidente. Por esos a?os era una villa pr?spera. Albergaba un "Destacamento del
Regimiento de Infanter?a, y gozaba de un alto nivel cultural. Ten?a tres conventos, el m?s notable el de los Carmelitas Descalzos, que se levantaba en una colina.
Aqu? naci? la devoci?n a la Virgen del Carmen y a su Santo Escapulario en el coraz?n del joven -ni?o a?n- Carol Wojtyla, como herencia de su familia, y como fruto del contacto esp?ritual que ?l manten?a con los religiosos carmelitas. Este contacto era frecuente y profundo, tanto que en dos ocasiones pretendi? ingresar en la Orden. No se llevaron a efecto sus deseos, por causas m?s altas y providenciales, y por obediencia a su Arzobispo. El mismo dir? m?s adelante: "Durante cierto tiempo consider? la posibilidad de entrar en el Carmelo. Las dudas fueron resueltas por el Arzobispo Cardenal Sapieha". Pero, hac?a "ejercicios espirituales" con los Carmelitas, en una ocasi?n bajo la direcci?n del P. Leonardo de la Dolorosa.
El mismo Papa nos ha dejado escrita una p?gina interesant?sima -que algunos bi?grafos parecen desconocer- en la que da a conocer la fuerte influencia que los carmelitas ejercieron en su devoci?n mariana, determinante para su vida. Dice as? "..al referirme a los or?genes de mi vocaci?n sacerdotal, no puedo olvidar la trayectoria mariana, La veneraci?n a la Madre de Dios en su forma tradicional me viene de la familia, y de la parroquia de Wadowice...
Adem?s, en Wadowice, hab?a sobre la colina un monasterio carmelita, cuya fundaci?n se remontaba a los tiempos de San Rafael Kalinowski. Muchos habitantes de Wadowice acud?an all?, y esto ten?a un reflejo en la difundida devoci?n al Escapulario de la Virgen del Carmen. Tambi?n yo lo recib?, creo que cuando ten?a diez a?os; y a?n lo llevo. Se iba a los carmelitas tambi?n para las confesiones. De ese modo, tanto en la iglesia parroquial, como en la del Carmen se form? mi devoci?n mariana durante los a?os de la infancia y de la adolescencia...."
Esos hechos quedaron grabados en el esp?ritu del joven Wojtila y marcaron la direcci?n de su vida. Su devoci?n mariana fue desarroll?ndose, y adquiriendo madurez y nuevos rasgos, hasta culminar con su consagraci?n a Mar?a: el Totus tuus, seg?n el esp?ritu de San Luis Mar?a Grignion de Montfort.
El escapulario del Carmen lo ha llevado siempre y lo lleva sobre su pecho. Lo ha testimoniado el mismo Papa en varias ocasiones; la ?ltima en este mismo a?o 200l, en la Carta que dirigi? a los Padres Generales de la Orden Carmelita, con motivo de la celebraci?n del 750 aniversario de la entrega del Escapulario a San Sim?n Stock (l251-2001), en la que dice: "? Tambi?n yo llevo sobre mi coraz?n desde hace tanto tiempo el escapulario del Carmen!, por el amor que nutro hacia la celeste Madre com?n, cuya protecci?n experimento continuamente..."
La relaci?n de Carol Wojtyla con los carmelitas, y su devoci?n a la Virgen del carmen se fueron afianzando d?a a d?a en los a?os de su juventud, f?rtiles y fecundos para su formaci?n humana, teol?gica y espiritual. Visitaba sus iglesias, celebraba con solemnidad la fiesta del Carmen el l6 de julio. En los d?as festivos estudiaba en la biblioteca del convento, hasta concluir su carrera.
En este tiempo conoci? en Cracovia a una persona providencial en su vida: Ian Tyranowski, que le puso en contacto con los libros y la doctrina de Santa Teresa de Jes?s y San Juan de la Cruz y acentu? en ?l el amor a la m?stica, y a la m?stica mariana. Esto le ayud? a vivir m?s en profundidad la espiritualidad del Carmelo, y su vida mariana.
En todo este tiempo la Virgen Mar?a y la Virgen del Escapulario ejerci? una influencia decisiva en su vocaci?n sacerdotal. En l942, el ?ltimo domingo de mayo, hizo una visita al santuario de Czestochowa, en el que se venera a la Virgen Patrona de Polonia.. Ante su imagen ratific? sus deseos de ser sacerdote de Jesucristo. Le acompa?aba el amor y la confianza en la Virgen del Carmen, cuyo escapulario llevaba con devoci?n sobre su pecho y en su coraz?n.

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La Virgen del Carmen; pr?cticas devocionales.

La Virgen del Carmen es ciertamente la Virgen del Escapulario. Pero, por la historia, y en el marco de la piedad y la devoci?n, son dos cosas distintas. La Virgen del Carmen es la Reina del Carmelo, la Madre y Patrona de los carmelitas; es la Virgen Inmaculada, simbolizada en la "nubecilla" del profeta El?as; es la que inspir? a los primeros ermita?os su forma de vida en el Monte Carmelo, que la rindieron culto en la capilla que levantaron en su honor. A trav?s de esta imagen de Mar?a, con estos rasgos caractar?sticos, el Papa ha conocido el simbolismo del Carmelo y la vida mariana de sus moradores.
Juan Pablo II es igualmente devoto de la Virgen del Carmen, como del Escapulario carmelitano.
En muchos documentos escritos y hablados habla en conjunto de estos dos elementos de su piedad mariana; pero, en las m?s de las veces trata por separado, o de una sola de estas dos formas de vivir la piedad mariana carmelitana.
Algunas Expresiones de la devoci?n del Papa a la Virgen del Carmen: Juan Pablo II ha ma-nifestado su devoci?n y su "veneraci?n" hacia la Virgen el Carmen, su confianza en ella y su agradecimiento a sus favores de m?ltiples formas y en numerosos documentos. El ostenta el "record" entre todos los Papas: por el n?mero de documentos marianos publicados, y en particular por el n?mero de documentos sobre la Virgen del Carmen, el Escapulario, y los Carmelitas. Discursos con ocasi?n de Cap?tulos Generales de la Orden, homil?as, alocuciones, cartas apost?licas, exhortaciones en visitas a parroquias e iglesias carmelitanas, etc. Todos estos documentos son hoy del dominio com?n, y constituyen una parte proporcional del magisterio del Papa, que en ocasiones se convierte en datos autobiogr?ficos.
Juan Pablo II ha tenido muchos gestos aleccionadores que manifiestan su amor y su devoci?n a la Virgen del Monte Carmelo. Un dato significativo: en la primera reforma lit?rgica, promovida en tiempos del Papa Pablo VI, la fiesta de la Virgen del Carmen -como otras fiestas marianas- qued? relegada a "memoria libre" en el calendario de la Iglesia. Carol Wojtyla, Arzobispo de Cracovia, como otros Obispos de la Iglesia universal, se apresur? a escribir a la Santa Sede, pidiendo que fuese restablecida la fiesta y reconocida al menos como " memoria obligatoria" para toda la Iglesia. As? se hizo m?s tarde.
El Papa ha celebrado siempre con fervor y con solemnidad la fiesta de la Virgen del Carmen el l6 de julio. Le ha gustado participar, y ha asistido en muchas ocasiones a las celebraciones de las novenas de la fiesta que se celebran en las iglesias de los Carmelitas (en Wadowice y en Cracovia). Qu? elocuente es esta auto-fesi?n que ?l mismo hizo en l975, en la visita que curs? a los carmelitas de Wadowice: "Me alegra poder manifestaros mi devoci?n a la Virgen del Escapulario. Viv?a junto a la parroquia; pero, sent?a una fuerte inclinaci?n a subir a la iglesia de los Carmelitas en esta colina de Wadowice. En julio asist?a al novenario del Carmen, y participaba tambi?n en otros cultos en su honor. Cuando estaba de vacaciones y no sal?a fuera, no perd?a las celebraciones de la tarde en honor de la Virgen"
Siendo Arzobispo de Cracovia asist?a algunas veces el d?a de la fiesta principal. Siendo Papa, la celebraci?n de la fiesta del Carmen en el l6 de julio suele coincidir con sus vacaciones en los Alpes italianos, o en Castelgandolfo. La mayor parte de los a?os, por no decir todos, ha aprovechado esta circunstancia, para obsequiarnos con alguna alocuci?n, homil?a, u otro documento, fruto de su devoci?n mariana carmelitana..
El Papa ha agradecido siempre a la Virgen del Monte Carmelo los muchos favores que le ha dispensado. Uno de los testimonios m?s elocuentes es el del l5 de enero l989, en la visita que hizo en Roma a la parroquia de la Virgen del Monte Carmelo, de la Via Montecciano, que dice as? "Quisiera haceros una confidencia personal: Me encuentro en la parroquia dedicada a la Virgen del Carmen. Debo deciros que en mi edad juvenil, cuando era como vosotros, Ella me ayud?. No podr?a decir en qu? medida; pero, creo que en una medida inmensa. Me ayud? a encontrar la gracia propia de mi edad, de mi vocaci?n".

El encanto y el carisma del Carmelo.

El Papa Juan Pablo II esta muy bien formado en la espiritualidad y en el simbolismo del Monte Carmelo. Desde su infancia, y m?s en su juventud, vivi? espiritualmente muy cerca de los carmelitas y se form? en la espiritualidad de Santa Teresa y de San Juan de la Cruz. Si pretendi? ingresar en la Orden, es claro que conocer?a bien lo m?s esencial de sus or?genes y de su historia.
El simbolismo el Monte Carmelo, que le acerca a la Virgen del Carmen, es un punto de referen- cia frecuente en los escritos del Papa, que manifiesta con devoci?n y entusiasmo el encanto que ejerce sobre ?l este Monte b?blico, para participar y gustar de sus bienes y sus frutos, en la oraci?n y en la contemplaci?n de Dios, al estilo y en el esp?ritu del profeta El?as. La reflexi?n sobre el Monte Carmelo le sirve para darnos un mensaje devocional sobre la Virgen Mar?a.
El Carmelo representa para ?l la cima de la perfecci?n. Manifiesta la belleza de la gracia y la hermosura de la Virgen del Carmen, Reina del Carmelo. Significa la abundancia de los dones de Dios y los frutos espirituales, ping?es y sabrosos, de la oraci?n contemplativa.
El l6 de julio del 2000, fiesta de la Vigen del Carmen, cuando el Papa se encontraba de vacaciones en Les Combes, en el Valle de Aosta, hac?a este comentario en el rezo del "Angelus": "Al contemplar estas monta?as mi mente acude hoy al Monte Carmelo, cantado en la Biblia por su belleza. Y es que celebramos la fiesta de la bienaventurada Virgen del Monte Carmelo.
Sobre ese Monte... el Santo profeta El?as defendi? con arrojo la integridad y la pureza de la fe del pueblo elegido del Dios vivo.
En esta misma monta?a.... reuni?ronse algunos ermita?os que se dedicaron a la contemplaci?n y a la penitencia. .. El Carmelo indica simb?licamente el monte de la plena adhesi?n a la voluntad divina...Todos estamos llamados a escalar esta monta?a...
Caminando junto a la Virgen,... sostenidos por su materna intercesi?n podremos realizar plenamente, como El?as, nuestra vocaci?n de aut?nticos "profetas" del Evangelio..."
En otros muchos documentos el Papa se refiere al Monte Carmelo: "rico en simbolismo espiritual"; "herencia de la Orden, vinculada a la primera llamada... de los ermita?os que se entregaban a la contemplaci?n y a la soledad"; "recuerda... a Mar?a madre y hermosura del Car- melo" (l989). El Carmelo est? llamado a ser "un oasis de contemplaci?n y de espiritualidad";
"Mar?a (es) ensalzada como 'Reina del Carmelo', 'Flor del Carmelo', 'Madre de la Gracia'; (L995). El Carmelo "en el mundo b?blico siempre se ha considerado como s?mbolo de gracia, de bendici?n y de belleza. En este Monte los carmelitas dedicaron a la Virgen Madre de Dios, 'Flos Carmeli', que posee la belleza de todas las virtudes, su primera iglesia" (l988). En el Carmelo podemos gustar "sus frutos y sus bienes", y experimentar "la presencia dulce y materna de Mar?a" (25,III, 200l).

El Santo Escapulario.

Juan Pablo II ha sido, y es un verdadero devoto y ap?stol del Escapulario del Carmen., con el testimonio de su vida, y a trav?s de los numerosos documentos en los que ha tratado de esta prenda de salvaci?n. De ni?o, cuando apenas contaba diez a?os de edad, recibi? en su ciudad natal el Escapulario del Carmen. A?n lo lleva sobre su pecho. A lo largo de su vida ha recordado con plena satisfacci?n este hecho, que ha considerado como una gracia del Se?or y un honor. En este mismo a?o 200l, como hemos recordado m?s arriba, ha hecho esta auto-confesi?n en la carta que dirigi? a los Padres Generales de la Orden del Carmen, con motivo de celebrarse el 750 aniversario de la entrega del Escapulario a San Sim?n Stock: "?Tambi?n yo llevo sobre mi coraz?n, desde hace tanto tiempo, el Escapulario del Carmen!".
Era devoto y propagandista del Escapulario. En su ministerio parroquial, se preocupaba de impon?rselo a los fieles. El mismo hac?a la imposici?n. Durante unos "ejercicios espirituales" en la parroquia de San Froil?n de Cracovia, siendo a?n joven sacerdote, se lo impuso a un grupo de devotos. Y antes de la imposici?n les dijo: Llevad siempre el Escapulario. Yo lo llevo cons-tantemente; y de esta devoci?n he recibido un gran bien. Algo parecido hizo siendo Papa, el l7 de febrero de l980, al visitar la parroquia de San Mart?n ai Monti, atendida por religiosos carmelitas. Tomando el escapulario de la Priora del Carmelo seglar, dijo: Tambi?n yo lo llevo aqu? bjo mis vestidos, desde que era ni?o.
A prop?sito de esto, de la conducta del Papa con el Escapulario, existen declaraciones conmo-vedoras de algunos testigos. Cuando sufri? el atentado en la Plaza de San Pedro, el l3 de mayo de l98l, fue internado en el Policl?nico Gemeli de Roma. Y uno de los m?dicos que le atendi? y le prest? los primeros auxilios, hizo esta declaraci?n: "Eran las 6 de la tarde cuando el Pont?fice entr? en la sala de operaciones, vestido con un sencillo pijama. Llevaba sobre la camiseta y sobre la misma piel el 'escapulario', dos trocitos de tela marr?n sobre el pecho y sobre la espalda, unidos con unos cordoncillos con la imagen de la Virgen del Carmen" (Publi- cado en 'La Republica', l5, V, l98l, por Silvano Mazzocchi).
Algo parecido sucedi? en 16 de julio de l992, cuando fue internado de nuevo en el mismo Policl?nico, para una revisi?n minuciosa. El mismo periodista public? esta noticia en el mismo diario, en el l7 de julio: "Juan Pablo, ayer por la ma?ana, veinticuatro horas despu?s de haber salido de la sala de operaciones, estaba sentado en un sill?n. Sobre su vestido sobresal?a el 'es- capulario' de la Virgen del Carmen, que no abandon? jam?s"...
El magisterio del Papa, hablado y escrito, sobre el escapulario, es muy rico y abundante. Casi todos los a?os en la celebraci?n del la fiesta el l6 de julio ha enviado alg?n mensaje y consigna a los fieles. Algunos documentos son verdaderamente magistrales. As? el del a?o l988, dirigido cuando se encontraba de vacaciones en los Alpes italianos, en el pueblecito Pian di Neve, en el Monte Adamello, completado con la meditaci?n que hizo el d?a 24 (domingo), en Castelgan-dolfo, con la recitaci?n del 'Angelus'(Ver L'Os.Romano, 3l,VII, l988, p. l; edic. espa?ola)
Uno de los documentos m?s importantes en esta linea -pasando por alto otros muchos- es la Carta que el Papa dirigi? a los Padres Generales de la Orden Carmelita el 25, III, 200l, a que me he referido m?s arriba. Consta de seis n?meros, o p?rrafos, en los que trata de la Virgen del Carmen y de la vida mariana del carmelita, que significa 'consagraci?n'-amor filial a Mar?a como Madre, y vida de intimidad espiritual con Ella: "intimidad de relaciones espirituales", en un clima de oraci?n y de contemplaci?n. Resalta a la Virgen como modelo de virtudes.
Los n?meros 5 y 6, y las ?ltimas lineas del 4 tratan del Escapulario, que el Papa considera como "un tesoro para toda la Iglesia", porque es como una "s?ntesis" del "patrimonio mariano del Carmelo" y de la "espiritualidad mariana, que alimenta la devoci?n de los creyentes".
Entre los rasgos propios y caracter?sticos del Escapulario, considera el concepto de 'h?bito', que agrega al que lo recibe a la Orden del Carmelo y lo introduce en su tierra, "para que guste de sus frutos y bienes". El Escapulario, "signo" de la "presencia dulce y materna de Mar?a", que implica el "compromiso de revestirse de Jesucristo". Evoca tambi?n las verdades fundamentales: la protecci?n continuada de Mar?a, en la vida y en la hora de la muerte, y que la vida de sus devotos debe estar "entretejida de oraci?n y de la pr?ctica de los sacramentos". El Escapulario es tambi?n "un signo de alianza y de comuni?n rec?proca entre la Virgen y sus devotos, que deben "crecer en el amor e irradiar en el mundo la presencia de esta mujer del silencio y de la oraci?n"...
Esta carta es una catequesis y una instrucci?n magn?fica del Papa, que actualiza la espiritualidad mariana del Escapulario, que toda la familia carmelitana debe esforzarse por irradiar y difundir ante el pueblo de Dios, como una forma aut?ntica de "devoci?n a Mar?a, Estrella del mar y Flor del Carmelo".

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Tags: Virgen del Carmen, carmelitas, escapulario, Juan Pablo II

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