Mi?rcoles, 07 de marzo de 2012
Publicado por GEGM_81 @ 4:04  | Globalizaci?n/modernidad
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Guillermo Arroyo, Presidente del Consejo de Crese y Empresa Responsable.

En esta serie Juan Pablo II, considerar la realidad de la empresa en relación con la Doctrina Social de la Iglesia, lleva en primer lugar, a revisar todas las encíclicas que sobre el tema de la DSI desarrolló el Sumo Pontífice y que son: Laborem Exercens, Solicitudo Rei Socialis, Centesimus Annus. Revisar una sola, daría material para un sin número de artículos, mucho más todas ellas. En este artículo me abocaré a tratar algunos puntos de la Laborem Exercens, ya que como lo señala el Papa, el trabajo es el centro de la cuestión social .

Empezamos por la definición del trabajo: “La Laborem Exercens define por su parte al trabajo como <actividad transitiva, es decir, de tal naturaleza que, empezando en el sujeto humano, está dirigida hacia un objeto externo>, lo que –añade- <supone un dominio específico del hombre sobre la tierra y a la vez confirma ese dominio> . En otros momentos, concretamente en la introducción, usa en cambio la palabra trabajo dándole mucha más amplitud: <con su trabajo –leemos en ese texto- el hombre ha de procurarse el pan cotidiano, contribuir al continuo progreso de la ciencia y de la técnica y, sobre todo, a la incesante elevación cultural y moral de la sociedad en la que vive en comunidad con sus hermanos. Y “trabajo” significa todo tipo de acción realizada por el hombre independientemente de sus características o circunstancias> . Hay, pues, una oscilación de lenguaje, que se mantiene a todo lo largo del documento y que, buscada o no, resulta significativa del desarrollo de las ideas de la Doctrina Social de la Iglesia, desde la época de la Rerum Novarum.

No se puede considerar el trabajo como un castigo divino, ya que si se revisa EL GENESIS, encontramos: El hombre creado a imagen y semejanza de Dios (Cfr. Gen 1 26) en el mundo visible y puesto en él para que dominase la tierra, (Cfr. Gen. 1, 28) el hombre está por ello, desde el principio, llamado al trabajo. El trabajo es una de las características que distinguen al hombre del resto de las criaturas” . En realidad el castigo consecuencia del pecado original, es la fatiga y el esfuerzo que hay que realizar para trabajar, como se puede constatar en Génesis 3,17-19 “Al hombre dijo: Por haber escuchado la voz de tu mujer y haber comido del árbol de que te he prohibido comer: Maldita sea la tierra por tu causa. Con fatiga comerás de ella todos los días de tu vida. Te producirá espinas y zarzas y comerás las plantas del campo. Con el sudor de tu frente comerás el pan, hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste sacado...”

Siendo el trabajo un acto humano por excelencia, no se puede reducir sólo a una actividad que se circunscriba a generar un valor económico, sino que es necesario contemplarlo en su dimensión integral, debiendo contribuir a la perfección del ser humano, siendo materia y medio de santificación, siguiendo el ejemplo del mismo Jesucristo, quien trabajó como artesano y como dice el evangelio: lo conocen sus paisanos como el “Hijo del Artesano”. El trabajo además contribuye a lograr el bien común, de la entidad donde se realiza y como consecuencia de la sociedad a la que pertenece.

El trabajo es uno de estos aspectos, perenne y fundamental, siempre actual y que exige constantemente una renovada atención y un decidido testimonio. Porque Si bien es verdad que el hombre se nutre con el pan del trabajo de sus manos, es decir, no sólo de ese pan de cada día que mantiene vivo su cuerpo, sino también del pan de la ciencia y del progreso, de la civilización y de la cultura, entonces es también verdad perenne que él se nutre de ese pan con el sudor de su frente; o sea no sólo con el esfuerzo y la fatiga personales, sino también en medio de tantas tensiones, conflictos y crisis que, en relación con la realidad del trabajo, trastocan la vida de cada sociedad y aun de toda la humanidad .

Considerar el trabajo como una actividad humana por excelencia, implica valorar la dignidad de la persona que lo realiza, dignidad consecuencia del ser inteligente y libre, creado a imagen y semejanza de Dios y redimido con la sangre de Jesucristo, de ahí que la dignidad del trabajo es consecuencia de la que posee el sujeto que quien lo realiza y que le da valor trascendencia. Por lo cual es muy importante lo que Juan Pablo II señala al explicar la dimensión objetiva y subjetiva del trabajo

De lo anterior se deriva la necesidad de lograr, por parte del trabajador su plena realización humana, a través de desarrollar un trabajo con excelencia técnica y apegado a la ética, dadas las consecuencias que de ello se derivan tanto para la persona, como para la institución donde lo desempeña y por ende a toda la sociedad., ya que como nos dice el Santo Padre al referirse al trabajo realizado por el ser humano: “No sólo un bien útil, del que el hombre se sirve sino un bien que corresponde a la íntima dignidad del ser humano, y lo es porque mediante el trabajo el hombre puede y debe crecer en dignidad, porque no sólo transforma la naturaleza, sino que se realiza a sí mismo como hombre ”El someter la tierra, implica, desde la domesticación de los animales, la extracción de los frutos de la tierra y de los mares, el cultivo de la tierra, la elaboración de sus productos, hasta las sofisticadas elaboraciones industriales, los desarrollos tecnológicos, la industria de los servicios y la investigación pura y aplicada, y los viajes espaciales, lo cual implica la conjunción del trabajo intelectual con el trabajo físico.

Hemos considerado el trabajo, fundamentalmente desde el punto de vista del quien lo desempeña, falta analizarlo desde el punto de vista de quien lo contrata y en la época actual, quien ejerce esta función es el empresario, ya que la mayoría de los trabajos se desempeñan en una empresa. Para considerar una organización como empresa, no es indispensable que tenga un fin de lucro; ya que el término viene de emprender y por lo mismo cualquier actividad que lo implique, es trabajo, y, por lo tanto se concibe como una empresa.


fuente: http://www.aciprensa.com/empresa/articulo13.htm


Tags: Riqueza, Empresa responsable, Desarrollo social, Doctrina social

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